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La Montaña Central elabora un plan para atraer turismo cinegético

La Montaña Central elabora un plan para atraer turismo cinegético<br/>
La captura de animales puede generar más de 860.000 euros al año
03-12-2012
La comarca de la Montaña Central de Asturias se ha propuesto «cazar» visitantes y para no errar el tiro se ha dotado de un plan para explotar la actividad cinegética como un recurso turístico. El estudio señala que la caza mueve al año por la Montaña Central a unas 23.000 personas y que el aprovechamiento de esa actividad, por medio de la creación de productos turísticos, podría generar unos ingresos extraordinarios de más de 860.000 euros por temporada.

El estudio, titulado «La caza como recurso turístico en la Montaña Central de Asturias», está elaborado Pablo González-Quirós, biólogo de la empresa Biogestión; Luis Baldó García y Graciela Álvarez Fernández, de la Consultoría Turística I+T; y Ana Fernández-Villasuso, técnico de la Sociedad Regional de Turismo del Principado. El informe fue promovido por la Sociedad de Cazadores de Morcín y financiado por el Plan «Leader» de la Montaña Central junto al programa de reintroducción del rebeco cantábrico en la sierra del Aramo, una iniciativa que ya ha logrado asentar a 140 ejemplares de la especie en la zona.

«Tras la reintroducción del rebeco en el Aramo ahora empieza un nuevo camino, el desarrollo de la caza como reclamo turístico», afirmó María Jesús Álvarez, consejera de Agroganadería del Principado, durante la presentación en la Foz de Morcín de los resultados del programa de recuperación de la especie y del informe «La caza como recurso turístico en la Montaña Central de Asturias», que se sumó al plan de reintroducción para tener cabida en el «Leader», que financia actuaciones de desarrollo económico en zonas rurales. «Hasta ahora, la caza apenas se ha aprovechado en Asturias como recurso turístico y la Montaña Central de Asturias puede ser pionera», señaló Luis Baldó, responsable de la consultora I+T, unas de las autoras del estudio.

El informe, de 162 páginas, se presenta como «una herramienta de análisis del impacto de la actividad cinegética como recurso turístico en la comarca de la Montaña Central de Asturias, aportando las directrices generales de aprovechamiento del recurso en todos sus ámbitos». Comienza analizando el contexto socioeconómico y la situación actual de la caza en la comarca, que cuenta con cuatro cotos regionales de caza, que son los de Morcín (14.112 hectáreas), Mieres (15.581 hectáreas), Aller (16.978 hectáreas) y Lena (15.237 hectáreas), y dos reservas regionales, las de Aller (22.352 hectáreas) y Lena (con 14.224 incluidas dentro de la reserva de Somiedo). En estas áreas las especies cinegéticas presentes son:

l El jabalí. Se trata de una especie de presencia histórica habitual en los terrenos que comprende la Montaña Central de Asturias, si bien en los últimos años ha experimentado un importante incremento, convirtiéndose en una especie abundante. Eso ha permitido incrementar la presión cinegética. Durante la temporada 2010-2011 se celebraron 782 cacerías de jabalí en la Montaña Central y se mataron un total de 1.344 ejemplares. El estudio destaca que «los cotos regionales de Morcín, Lena, Aller y Mieres aportan la mayor parte de los jabalíes cazados, mientras que las cacerías de esta especie en las reservas regionales de caza de Aller y Lena tienen menor importancia relativa».

l El rebeco. Es una de las especies más relevantes de la Cordillera Cantábrica y de gran valor cinegético. Según los últimos censos a los que alude el estudio, en las Montaña Central habitan 1.112 ejemplares: 581 en la reserva de Aller, 416 en la de Lena y 115 en la Sierra del Aramo tras la exitosa reintroducción de ejemplares con animales procedente de Somiedo (los últimos datos señalan que ya se alcanza un población de 140) . En la temporada 2010-2011 se celebraron 19 recechos de rebeco en las reservas de Lena y Aller y se cazaron 13 ejemplares. Para el próximo año está previsto que se autorice el primer rececho en la Sierra del Aramo y que el horizonte de 2020 se alcancen las 48 cacerías anuales en esa zona.

l El ciervo. Se trata de una especie con una elevada capacidad colonizadora. «En la comarca de la Montaña Central el ciervo se localiza en la zona de Aller. A partir de ese territorio se está dando un lento proceso de recolonización hacia las áreas periféricas, por lo que ocasionalmente se puede observar algún ejemplar disperso en la zona de Lena», señala el estudio. En la temporada 2010-2011 se celebraron en la Montaña Central (concretamente en Aller) 33 recechos y 12 batidas de ciervo y se cazaron 37 ejemplares.

l El corzo. Es una especie territorial cuya presencia y densidad en una determinada zona depende principalmente de la disponibilidad y calidad del alimento, así como de la existencia de áreas de refugio. En la temporada 2010-2011 se celebraron 82 recechos y 176 batidas de corzo en la Montaña Central y se capturaron un total de 163 ejemplares.

l La becada o arcea. Es visitante invernal de la Montaña Central, que reúne condiciones adecuadas para la presencia de esta especie. En la comarca existe gran tradición de la caza de esta ave forestal y su aprovechamiento es frecuente en una parte de los acotados. En la temporada 2010-2011 se capturaron en la Montaña Central 1.145 ejemplares.

l La perdiz roja. Las condiciones del medio de la Montaña Central en cuanto a diversidad paisajística y presencia de zonas de refugio son relativamente adecuadas para esta especie en algunas áreas concretas, aunque la importante reducción de los cultivos agrícolas, y en particular de los cereales, ha supuesto una reducción importante de la carga, señala el estudio. No obstante, durante la temporada 2010-2011 se capturaron en la comarca 360 perdices rojas, si bien buena parte son ejemplares soltados para la caza inmediata.

l El faisán. Es una especie alóctona, por lo que tan solo se permiten sueltas en aquellos lugares donde la especie no interfiera con otras gallináceas autóctonas. En la temporada 2010-2011 no se cazaron ejemplares en la comarca.

l La liebre. En la Montaña Central habitaron la liebre europea y la liebre de piornal, aunque en la actualidad tan solo subsiste la segunda de ellas en los pastizales de montaña mejor conservados. «La liebre de piornal requiere de estudios específicos para plantear un aprovechamiento cinegético, por lo que raramente es cazada, y los años que mediante planes concretos se han cazado ejemplares fueron mediante unas pocas cacerías específicas», puntualiza el estudio.

l El zorro. La importante presencia humana en gran parte de la superficie de la comarca favorece la proliferación de esta especie debido a la disponibilidad de alimento (basura, presas de captura sencilla como aves domésticas?) y a la baja presión cinegética. «El zorro tiene cierto aprovechamiento cinegético en la comarca de la Montaña Central y existen cuadrillas con cierta tradición en la caza de esta especie», apunta el estudio, que añade que «el número de zorros cazado no es elevado, siendo la mayor parte de los casos durante el transcurso de batidas de jabalí o de otras especies de caza menor».

Además de todas estas especies, el informe señala que existe un abanico más amplio bajo la denominación de especies de caza menor, de presencia continua o estacional en la Montaña Central, «cuyo aprovechamiento cinegético puede llegar a ser planteado de forma racional y ordenada».

Esa es la oferta que se le puede ofrecer al turista. El informe calcula que cerca de 50.000 extranjeros viajan cada año a España para practicar la caza y que a ellos es necesario añadir decenas de miles de españoles que se mueven de una comunidad autónoma a otra. «Si tenemos en cuenta que la caza se desarrolla fundamentalmente entre los meses de septiembre a junio, el desarrollo de un producto turístico que gire en torno a la caza constituirá un factor muy favorable para la desestacionalización del turismo en la comarca de la Montaña Central», apunta el estudio, que destaca que en toda Europa hay concedidas cerca de 7,4 millones de licencias de caza y sólo en España hay cerca de un millón de aficionados.

Además, la práctica cinegética genera una importante dinamización de distintos subsectores económicos (granjas cinegéticas, piensos, guardería, rehalas, criaderos de perros de caza, armerías y municiones, material deportivo, seguros, guarniciones, taxidermistas, veterinarios, productos cinegéticos, publicaciones especializadas, gestorías, hoteles y restaurantes, agencias de viajes, viveros forestales, transporte?). El informe destaca que la caza como sector económico español en colaboración con los diferentes subsectores vinculados alcanza un volumen de 2.752.167.702 euros. «Asimismo y según los informes elaborados sobre el tema, la caza genera en España alrededor de 36.500 empleos directos», apunta el estudio.

Para la temporada 2012-2013, en las reservas y cotos de la Montaña Central están concedidos un total de 377 permisos de rececho (rebeco, corzo y venado) y 971 de batidas (de corzo, venado y jabalí). «Si tenemos en cuenta que a cada rececho vienen de 2 a 3 personas y a cada batida entre 15 y 20, tenemos en la Montaña Central un público potencial de entre 15.000 y 20.000 cazadores que harán uso de las instalaciones hosteleras de la comarca», apunta el estudio, que eleva la cifra hasta los 23.000 con un aumento previsible de permisos en los próximos años.

Para albergar a los visitantes se disponen en la Montaña Central de 135 establecimientos hoteleros con 1.916 camas, de 143 restaurantes con 7.591 plazas y 582 bares y cafeterías. «La gran capacidad de oferta de establecimientos hosteleros que presenta la Montaña Central ve en la actividad de la caza un potencial elevado de generar ingresos», señala el estudio, que también destaca que en la comarca hay ocho empresas dedicadas a actividades turísticas que pueden ofrecer al visitante un complemento a la estancia. Además, en alguna modalidad de caza como el rececho, el número de días estimado para la actividad es de tres, lo que contribuye a subir la tasa de ocupación de los hoteles. «En el caso del turismo cinegético, la mayoría de los cazadores que visitan Asturias desde otras comunidades autónomas proceden de Madrid, Galicia, Castilla y León, Cantabria y Andalucía, coincidiendo estos datos específicos de procedencia con los principales mercados emisores hacia Asturias, por lo que resulta especialmente factible la coordinación de las acciones de promoción del producto caza con las desarrolladas para la promoción del destino Asturias», apunta el estudio, que destaca que lo mismo ocurre con el perfil del cazador extranjero, que procede principalmente de Reino Unido, Portugal y Francia.

El estudio analiza las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades del turismo cinegético en la Montaña Central. Entre las debilidades destaca el marco regulatorio de la caza en Asturias o la falta de servicios complementarios en la Montaña Central. Entre las amenazas, la falta de experiencia o la competencia de otros destinos cinegéticos maduros como áreas de Extremadura o Castilla-La Mancha. Entre las fortalezas la situación geográfica de la Montaña Central (en el centro de Asturias y cerca del aeropuerto), la singularidad y novedad de la oferta y que va dirigida a un «turismo de elite» no amenazado por la crisis. Entre las oportunidades: ser una propuesta pionera en Asturias, diversificar la oferta turística, aprovechar la capacidad hotelera de la Montaña Central, acceder a nuevos segmentos de mercado y favorecer el crecimiento turístico. Por ello el estudio propone la creación de productos turísticos cinegéticos, como protagonistas de la promoción y la comercialización, entre los que se incluirían el producto rececho (que incluiría el permiso de rececho de rebeco, el guarda-guía, el alojamiento en media pensión, una comida campestre y un servicio de recogida en el alojamiento), el producto batida, el producto caza fotográfica o el producto observación de la fauna.

Puesto que el mercado objetivo es muy específico, los canales de promoción deben ser muy especializados, por lo que se propone la creación de una marca y manual de identidad, edición de material promocional, presencia en publicaciones especializadas, asistencia a ferias del sector y la creación de una web que aglutine la oferta (un paso ya dado con la página www.cazarenasturias.org).

Los productos turísticos cinegéticos podrían generar a medio plazo por temporada para la Montaña Central unos ingresos de más de 860.000 euros. Con los permisos previstos para la temporada 2012-2013, el estudio calcula que en la modalidad de rececho se podrían obtener unos ingresos de 300.000 euros y en batida unos 450.000 euros. Pero con la reintroducción del rebeco en el Aramo, y teniendo en cuenta que la especie es la que tiene mayor atractivo, en el horizonte de 2020 (cuando la población asentada permita alcanzar casi el medio centenar de cacerías) se podrían obtener unos 115.000 euros más.

«El desarrollo de una oferta turística cinegética es un importante proyecto de futuro para la Montaña Central y su éxito, sin finalmente se consigue, podrá ser extrapolable para otras zonas de la región», afirmó Valentín Morán, presidente de la Asociación de Cazadores de Morcín, promotor del proyecto, y presidente también de la Federación Asturiana de Caza.

Fuente: La Nueva España

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